jueves, octubre 05, 2006
posted by Rasha at 12:41 p. m.

Yo no sé si adonde voy será lo que llaman cielo
pero lo que llaman Tierra, así, todo lo contrario.
No me hablen de Jesús que no me sirve de consuelo
no fue única su cruz, ni exclusivo su calvario.
¿Quién pidió permiso a los mendigos para soportar la nada?
¿Quién pagó la vida del soldado a la mujer que lo esperaba?
¿Quién pisó la iglesia que bendijo a la miseria y los cañones?
¿Quién pintó fronteras en el mundo y barrera en las naciones?
¿Quién votó a un criminal para acabar con una raza?
¿Quién es el hombre?
¿Quién arrancó de su vientre al huerfanito inocente?¿Quién lo compró con dinero?
¿Quién dijo "yo soy el rey, y mi palabra es la ley y ley es lo que yo quiero"?
¿Quién hizo que los bandidos fueran gitanos prohibidos?
¿Quién inventó a la serpiente?
¿Quién levantó las murallas?
¿Quién perdonando al canalla, fue condenado a la gente?
No sé si me voy al cielo, pero de aquí por lo menos me voy pá siempre.
.
Grande como siempre, Juan Carlos Aragón.





 
1 Comments:


At 05 octubre, 2006 16:41, Blogger Mery

A morir que la muerte es un día,
a morir que pa eso he nacío,
a morir que pa eso he vivío,
a morir pero con alegría,
que la condena más mala
y más traicionera
que me han echao ya la he cumplio:
la condena de la vida...

Más condena, es la tierra,
donde suenan los tambores de la guerra,
y los hombres,
mueren matando a los hombres
y quien no muere matando
arrastra con sus cadenas,
y quien no arrastra cadenas
otra condena lleva arrastrando.

Más condena que amarte,
que besarte y tenerte,
si después de besarte
yo quiero mirarte y no puedo verte...
y maldita condena la de tu cara oculta,
porque tu melena na más que mira a la luna...
y si la luna lunera desde el cielo
me echa un reojo,
me arretiro de la escollera,
dando vuelta como los locos...
Y a los dioses les pido
que no quiero que me perdonen
que yo nunca me he arrepentio
por un cachito de la mar,
de la mar de Cai
le cambio el cielo que han prometio...

[...]

Mi guitarra,
no se la den a cualquiera,
y si acaso que la condenen conmigo.
Mi palabra dejarla en la carretera,
pa que nunca la metan dentro de un libro.

Mi corazón que se lo den a la gente,
a ver si así se alimentan de mi tierra,
mi rebeldía, pa los últimos rebeldes,
y mi tierra,
tú ya sabes que mi tierra,
mi tierra, mi tierra...
que no se la den a nadie.

[...]

A mi amada le brindo la muerte
que en vida le he dado,
que prefiero luchar y morir,
que vivir condenado...

¡Muak!

 



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